ENCICLICA SALVIFICI DOLORIS PDF

Esto sucede, como es sabido, en diversos momentos de la vida; se realiza de maneras diferentes; asume dimensiones diversas; sin embargo, de una forma o de otra, el sufrimiento parece ser, y lo es, casi inseparable de la existencia terrena del hombre. La Sagrada Escritura es un gran libro sobre el sufrimiento. Se puede decir que el hombre sufre, cuando experimenta cualquier mal. Esta pregunta parece inseparable, en cierto sentido, del tema del sufrimiento.

Author:Tejin Taugul
Country:Grenada
Language:English (Spanish)
Genre:Health and Food
Published (Last):6 October 2008
Pages:283
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ISBN:886-7-65124-918-9
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Esto sucede, como es sabido, en diversos momentos de la vida; se realiza de maneras diferentes; asume dimensiones diversas; sin embargo, de una forma o de otra, el sufrimiento parece ser, y lo es, casi inseparable de la existencia terrena del hombre. La Sagrada Escritura es un gran libro sobre el sufrimiento.

Se puede decir que el hombre sufre, cuando experimenta cualquier mal. Esta pregunta parece inseparable, en cierto sentido, del tema del sufrimiento. La respuesta cristiana a esa pregunta es distinta de la que dan algunas tradiciones culturales y religiosas, que creen que la existencia es un mal del cual hay que liberarse. El cristianismo proclama el esencial bien de la existencia y el bien de lo que existe, profesa la bondad del Creador y proclama el bien de las criaturas.

El mundo del sufrimiento posee como una cierta compactibilidad propia. Pensemos, finalmente, en la guerra. Hablo de ella de modo especial. Es conocida la historia de este hombre justo, que sin ninguna culpa propia es probado por innumerables sufrimientos. Su punto de referencia en este caso es la doctrina expresada en otros libros del Antiguo Testamento, que nos muestran el sufrimiento como pena infligida por Dios a causa del pecado de los hombres.

Al mal moral del pecado corresponde el castigo, que garantiza el orden moral en el mismo sentido trascendente, en el que este orden es establecido por la voluntad del Creador y Supremo Legislador. Job, sin embargo, contesta la verdad del principio que identifica el sufrimiento con el castigo del pecado y lo hace en base a su propia experiencia.

Al final Dios mismo reprocha a los amigos de Job por sus acusaciones y reconoce que Job no es culpable. El suyo es el sufrimiento de un inocente; debe ser aceptado como un misterio que el hombre no puede comprender a fondo con su inteligencia. Pero, a la vez, el libro demuestra con toda claridad que los principios de este orden no se pueden aplicar de manera exclusiva y superficial.

La figura del justo Job es una prueba elocuente en el Antiguo Testamento. Esta pregunta ha sido dada por Dios al hombre en la cruz de Jesucristo. De modo parecido sucede cuando se trata de la muerte. Es la luz del Evangelio, es decir, de la Buena Nueva. Era sensible a todo sufrimiento humano, tanto al del cuerpo como al del alma. Por eso Cristo reprende severamente a Pedro, cuando quiere hacerle abandonar los pensamientos sobre el sufrimiento y sobre la muerte de cruz. Fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados.

Y al mismo tiempo este Hijo de la misma naturaleza que el Padre, sufre como hombre. Fue arrebatado por un juicio inicuo, sin que nadie defendiera su causa, pues fue arrancado de la tierra de los vivientes y herido de muerte por el crimen de su pueblo.

Acoge con su sufrimiento aquel interrogante que, puesto muchas veces por los hombres, ha sido expresado, en un cierto sentido, de manera radical en el Libro de Job. Al mismo tiempo, demuestran la verdad de su sufrimiento. El Redentor ha sufrido en vez del hombre y por el hombre.

Los textos del Nuevo Testamento expresan en muchos puntos este concepto. A los ojos del Dios justo, ante su juicio, cuantos participan en los sufrimientos de Cristo se hacen dignos de este reino. Cristo nos ha introducido en este reino mediante su sufrimiento.

Pablo expresa esto en diversos puntos. Pero, a la vez, en el misterio de la Iglesia como cuerpo suyo, Cristo en cierto sentido ha abierto el propio sufrimiento redentor a todo sufrimiento del hombre. Lo completa como la Iglesia completa la obra redentora de Cristo.

Con esto se pone de relieve la naturaleza divino-humana de la Iglesia. Por eso, tiene igualmente un valor especial ante la Iglesia. Lo escriben todos los que sufren con Cristo, uniendo los propios sufrimientos humanos a su sufrimiento salvador. En efecto, el sufrimiento no puede ser transformado y cambiado con una gracia exterior, sino interior.

No basta. Pero este proceso interior no se desarrolla siempre de igual manera. A menudo comienza y se instaura con dificultad. Se pregunta sobre el sentido del sufrimiento y busca una respuesta a esta pregunta a nivel humano. Sin embargo a veces se requiere tiempo, hasta mucho tiempo, para que esta respuesta comience a ser interiormente perceptible. En efecto, Cristo no responde directamente ni en abstracto a esta pregunta humana sobre el sentido del sufrimiento.

Esta es, en efecto, ante todo una llamada. Por medio de mi cruz. El hombre no descubre este sentido a nivel humano, sino a nivel del sufrimiento de Cristo. Los manantiales de la fuerza divina brotan precisamente en medio de la debilidad humana. Por consiguiente, es en definitiva buen Samaritano el que ofrece ayuda en el sufrimiento, de cualquier clase que sea. Ayuda, dentro de lo posible, eficaz.

Esta actividad asume, en el transcurso de los siglos, formas institucionales organizadas y constituye un terreno de trabajo en las respectivas profesiones.

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Carta apostólica - Salvifici Doloris del Sumo Pontifice Juan Pablo II

Mem On the contrary, the two modes of knowledge lead to truth in all its fullness. O death, where is your sting? The word of God is addressed to all people, in every age and in every part of the world; and the human being is by nature a philosopher. In order to apply these to the particular circumstances of individual salvificl communal life, Christians must be able fully to engage their conscience and the power of their reason.

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La sofferenza umana desta compassione, desta anche rispetto, ed a suo modo intimidisce. Come si vede, non si tratta qui solo di dare una descrizione della sofferenza. Una certa idea di questo problema ci viene dalla distinzione tra sofferenza fisica e sofferenza morale. Questo interrogativo sembra, in un certo senso, inseparabile dal tema della sofferenza. Questo mondo della sofferenza, diviso in molti, in numerosissimi soggetti, esiste quasi nella dispersione. Il mondo della sofferenza possiede quasi una sua propria compattezza. Cercheremo anche di seguire un tale appello nella presente riflessione.

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